martes, 22 de marzo de 2016

BURBUJAS



Los atletas corren. Los niños juegan. Las mujeres llevan sostén. Los perros ladran. Las gallinas ponen. Los intelectuales piensan, modo genuino de la repetición y el acomodo. Los curas rezan. Los bebés se cagan. Los escritores...
Es presente persistente, del modo indicativo, según la gramática. No expresa limitación: sus valores son universales.
Pero los banqueros gobiernan.
Cuando el persistente del indicativo no basta, entonces los atletas corren por la gloria de la patria. Es decir, se justifica el valor, que no la gramática. Y los niños juegan con el juguete mejor publicitado; las mujeres lloran la desgracia y/o la suerte de la otra orilla, y bajo del sostén llevan la foto del hijo que ha tenido que irse. Y la besan. Los perros ladran siempre, bajo cualquier estatus.
Cuando el persistente del indicativo falla, o sea, cuando los políticos gobiernan, las gallinas ponen, pero mucho menos; los intelectuales siguen repitiendo y lo genuino no importa. Los bebés somos nosotros, haciendo la guerra que quieren los que nos separan. Rezamos todos. Pero reitero que el persistente ha fallado, y los escritores no escriben: ahora son intelectuales de la predecible, reiterada filosofía del adiós con la mano bajo la mesa.
Los banqueros son los gramáticos del día a día: juegan al Black Jack con los modos y los tiempos.
Y es así cómo, para el resto, queda el futuro. Sin matices. Crudo.

A.G.C, marzo 2016.