martes, 7 de junio de 2016

EL AVANCE DE LAS DERECHAS



© Amaurys García Calvo, 2016.
Y con la misma, se acuerda del reloj perdido veinticuatro años antes, un día de paseo por el bosque tras un retortijón de estómago. El detalle del tiempo transcurrido es lo de menos. El hombre se viste, sale y penetra en el bosque. El recuerdo del retortijón le agudiza el olfato.
No tarda en encontrar el sitio donde se hubo agachado aquel día. Entonces era joven. Le gustaba dar de cuerpo sin tensiones en las muñecas, de ahí que se quitase el reloj.
Rebusca en los matojos de los alrededores.
Y aquí es donde las derechas entran en juego. Como en las regiones desfavorecidas la gente no olvida los relojes ni para cagar, este cuento no va dirigido a los pobres. Y como, al mismo tiempo, a día de hoy en la mayoría de las naciones desarrolladas se desconfía del realismo mágico, no es coherente terminar el cuento con el hombre encontrando su reloj, aún funcional, en la hora exacta, colgando de la rama de un árbol, veinticuatro años más tarde.
Por tanto, aunque haya encontrado el sitio gracias al olfato, vuelve a casa para meterse en la cama y dejar a un lado las trampas del recuerdo.
Cierra los ojos.
No tarda en escuchar el segundero...
Se vale, pues, a modo de ovejas saltando la valla, de sus tres viejas de cortar el hipo: un romántico, un soldado y un nacionalista. Y consigue dormirse.
Si en sueños sigue riendo es porque el subconsciente sí que no logra deshacerse de los relojes que esperan colgando de los árboles. 

© Amaurys García Calvo, 2016.

A. G. C., 2016.

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