domingo, 18 de septiembre de 2016

ESTATUS DEL CONTRAPESO





La vendedora de ayudas
te señala en la calle
pone entre tu camino y tú
el muro de sus marchitos
buscones ojos verdes.
Hay rabia en el corte de pelo
abrigo de lana sobrando
en el sol vespertino hacia tu casa.
La vendedora recita
somos
y su plural indica que estás dentro de su hambre
cómo puedes ir y no sabernos
somos
y a cambio de muy poco
ni tú ni yo matamos de nada.
Tú escuchas los niños se mueren
ahora y ahora
en la distancia
y mañana y mañana si alguien pudiera contarlo
y tú escuchas y están sus ojos
su ola replegada
viniendo
pájaros
chalupa vaivén en la cresta del agua
la carpeta azul el impreso la foto del niño famélico
entre los dos
vivo mientras el bolígrafo señale
o el sudor de la vendedora no marchite la chalupa
la cresta
la carpeta con el impreso.
A cambio de muy poco
ni tú ni yo moriremos de nada…

El mundo fosforecía
y un abrigo con una mujer
salvaba niños ajenos
y tú preguntaste a cuántos no insinuó
a cambio de muy poco
ese niño y yo continuaremos por nada
de modo que
al final
nunca lograste un verso digno de los ojos de la vendedora
ni mereciste el bolígrafo en sus labios
dijiste no perdamos el tiempo
tocaste su hombro
y ella lo retiró ignorando que tú
solamente
querías tocar su abrigo.


A. G. C., 2009.

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