jueves, 17 de agosto de 2017

CIUDAD EN PESO



Para arrear los enseres, seguimos necesitando los nudos y las rondanas. Hay una larga tradición de pianos de cola, pero es tan fuerte el temor a que se rompan, no las cosas, sino la gratitud que ofrecen las cosas... Como si el placer otorgado por estas fuera a escaparse con una posible ruptura.
La reserva es una tradición forjada por acuarios que llegan y se van, por los juegos de porcelana de los nuevos inquilinos. Se fundamenta en amantes disfrazados de fontaneros, seres que se valen de las cuerdas para cumplir una misión de lentas cañerías. Suben, cumplen, se marchan, pero la ciudad sigue ignorante de su tendencia al envoltorio.
Vivimos así, en edificios atados por la azotea: un nudo entre las antenas, el extremo de las cuerdas rozando el césped de los patios. Esta ciudad es una valija más sobre algún remolque varado en alguna autopista.


A. G. C., mayo 2015.

sábado, 5 de agosto de 2017

PUNTO Y APARTE



La mujer, de espaldas contra la puerta, escuchaba el descenso de sus hombres, escaño tras escaño. La llanura que era su apartamento olía a sudores ajenos. Tocaba abrir el balcón, ventilar… Pero se sentaba sobre el punto redondo y negro como una niña sobre una pelota playera.


A. G. C., marzo 2016.